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Revestimientos de pared: 5 tendencias que estamos viendo este año

La pared ha dejado de ser el fondo. Durante años la tratamos como el lienzo neutro sobre el que colocar lo demás: pintura blanca, quizá un papel pintado en una zona concreta y poco más. Hoy es justo al revés. La pared se ha convertido en el elemento que define el carácter de una estancia, y eso ha cambiado por completo la forma de trabajarla.
En los proyectos que estamos viendo y en los que estamos desarrollando se repiten cinco movimientos muy claros. Te los contamos.
01 · Adiós a los ranurados
El panel ranurado ha sido el gran protagonista de los últimos años. Lo hemos visto en recibidores, en cabeceros, en separadores de ambiente y en prácticamente cualquier pared que pidiera algo de textura. Y precisamente por eso empieza a dar paso a otra cosa.
Llegan los paneles lisos y enmarcados, donde el relieve ya no lo aporta la moldura sino el propio material: el tejido, la piel, la madera, el lacado. La composición se ordena en grandes piezas verticales con juntas mínimas, y el resultado es más sereno y más arquitectónico.
Es exactamente lo que proponen sistemas como Wall de Bolzan o Habit de Novamobili: paneles tapizados de gran formato que funcionan como cabecero, como revestimiento de una pared entera o como elemento que envuelve toda una estancia.
El acabado textil añade además algo que el ranurado no daba: absorción acústica y una sensación de calidez inmediata al entrar.
La otra vía es el diseño a medida con molduras. Con los paneles y las molduras de Orac se pueden componer despieces propios —marcos, cuarterones, retículas— que no existen en ningún catálogo. Se trabajan en taller sobre el panel y llegan a obra listos para instalar, así que el acabado es de ebanistería pero el montaje es rápido y limpio.

02 · Más allá de la cerámica convencional
En el baño, el revestimiento ha dejado de resolverse con una sola pieza repetida del suelo al techo. La tendencia ahora es usar un mismo material en formatos y acabados distintos dentro del mismo espacio.
El mismo tono en formato pequeño vertical para la pared de la ducha, en formato grande para el resto, en mate donde se busca calma y en brillo donde interesa que rebote la luz. El espacio gana profundidad y textura sin necesidad de introducir un segundo material que compita.
Y hay un segundo nivel de juego que a menudo se pasa por alto: la junta. Cambiar el sentido de colocación de una zona a otra —vertical en la ducha, horizontal en el resto— o jugar con el color del rejuntado para que contraste con la pieza en lugar de disimularla convierte un mismo material en dos revestimientos distintos. Es la decisión más barata del baño y la que más cambia el resultado.
Es un recurso que funciona especialmente bien en baños pequeños: al mantener una sola familia cromática el espacio no se fragmenta, pero los cambios de formato y acabado evitan que resulte plano. Y combina muy bien con piezas sanitarias de color, que es otro movimiento que está entrando con fuerza.

03 · Un mismo acabado, de la encimera a la pared
En cocina la encimera ya no termina donde termina la encimera. El mismo material sube por la pared y resuelve el frente completo, a veces hasta los muebles altos y a veces hasta el techo.
Es una decisión estética, pero sobre todo práctica: se eliminan las juntas entre encimera y salpicadero —justo donde se acumula la suciedad— y se consigue una superficie continua mucho más fácil de mantener. Con porcelánicos y piedras de gran formato el despiece se reduce al mínimo y el veteado puede continuarse de una pieza a otra.
El resultado es una cocina que se lee como una composición única, más contundente y con menos elementos visuales.
Colecciones como Lignum et Lapis trabajan precisamente esa idea de conjunto entre materia, mueble y superficie. En esa misma línea va Kora, la nueva colección de Arclinea, desarrollada en mármol o en acero, donde el material elegido ordena toda la composición.
Y el recorrido no acaba en la pared: el mármol también sale de la encimera para convertirse en mesa. Piezas como Folia, Vesper u Orbita llevan ese mismo material al centro de la estancia con una presencia rotunda, de modo que cocina y comedor dejan de ser dos ambientes separados para leerse como un único conjunto.
04 · Materiales que salen de su contexto
Esta es quizá la tendencia más interesante, porque no va de producto nuevo sino de mirada nueva. Materiales que asociábamos a un uso concreto se trasladan a otro y cambian por completo de significado.
El ladrillo que esperábamos en una fachada aparece revistiendo el interior de una biblioteca. La baldosa de exterior entra en el salón. El terrazo que era de suelo sube a la pared. El material es el mismo; lo que cambia es la lectura, y ahí es donde aparece el carácter.
Bloc, el sistema de piezas de terracota que Ronan y Erwan Bouroullec diseñaron para Mutina, es un buen ejemplo: un elemento de construcción de toda la vida convertido en pieza de interiorismo con la que levantar celosías, estanterías o muros que filtran la luz.

05 · Del suelo a la pared
La última tendencia lleva la idea anterior al extremo: el material deja de entender de límites. El mismo revestimiento arranca en el suelo, sube por la pared, envuelve una columna y resuelve el mueble del lavabo sin interrupción.
El mosaico es el material que mejor lo permite, porque su formato reducido le deja adaptarse a curvas y encuentros sin necesidad de cortes ni remates. Pero también lo estamos viendo con microcemento, con revestimientos de cal y con porcelánicos de gran formato en espacios más contenidos.
Cuando se resuelve bien, el espacio deja de percibirse como una suma de superficies y pasa a leerse como una sola pieza. Es un recurso muy potente en baños y zonas de spa, donde esa continuidad refuerza la sensación envolvente.

Cómo llevarlo a tu casa
Lo bueno de estas cinco tendencias es que casi todas se pueden aplicar por partes. Revestir una sola pared del salón con paneles tapizados ya cambia la temperatura de la estancia entera. Subir el material de la encimera por el frente de la cocina es una decisión que se toma en una reforma, pero no obliga a replantear nada más.
Lo que sí conviene es verlo y tocarlo antes de decidir. Un tejido, un porcelánico mate y un mosaico se comportan de forma muy distinta según la luz que reciban, y eso no se aprecia en una foto ni en una muestra pequeña.
En nuestros showrooms de Sant Feliu de Llobregat, Barcelona y Menorca tenemos muchos de estos materiales aplicados en espacios reales. Ven a verlos, y nuestro equipo de interioristas te ayuda a traducir la tendencia a tu proyecto concreto.
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