Se trata de una vivienda original de los años 40, muy oscura y llena de estancias con ventanas pequeñas. Los pasillos y todo el comedor estaban forrados en madera barnizada en marrón oscuro. Se optó por un cambio de ubicación de diferentes estancias de la casa aprovechando de esta manera mucho mejor los espacios.

La idea que tenían los usuarios finales de la casa, era que estuviera completamente abierta a la luz y a las vistas. Aprovechando ya que la casa se situaba en la parte más elevada del terreno se podía conseguir que la casa fuese un mirador sumergida en el paisaje que la rodea.

Para hacerlo posible, se ampliaron todas las ventanas y las que estaban situadas al lado de la cocina se hicieron balconeras para poder unir el exterior con el interior y hacer que la casa se ampliara hacia la terraza de entrada.

Se unió el salón con el comedor, la cocina y el despacho en un mismo espacio visual, limitados por muebles y puertas que se esconden o aparecen integrando los espacios según las necesidades.

Al estar la cocina integrada en el comedor la intención era que fuese: sobria, elegante y que en lo posible no pareciera una cocina sino parte del espacio del comedor.

Se eligieron como paleta de colores los mismos que los del resto de la casa: el gris antracita, el negro y el gris verdoso, acompañados de la madera del parquet.

Así pues, se optó por el modelo de Santos Line E gris antracita con la encimera Basalt Black de Neolith.

La cocina está compuesta por tres elementos: la isla totalmente oscura, los muebles columnas con un espacio en el centro como office para dar apoyo a la isla y un mueble escondido dentro de unas puertas escamoteables lacadas del color de las paredes. En este mueble se esconden todos los mini electrodomésticos y cuando no se utilizan todo queda recogido.

En esta cocina se trabaja mirando las vistas, de cara a las ventanas. En la isla esta situada la zona de aguas y la zona de cocción acompañada de la campana integrada en el techo Pureline de Novy para que no interrumpiera visualmente el espacio.

La cocina abierta fue una premisa en el proyecto, pero también pensar en alguna manera de cerrarla en caso de necesitarlo. Para esto se propusieron unas puertas correderas de hierro con cristal que se esconden cuando no se necesitan. El despiece y el tipo de cristal tenían la intención de tapar lo que quedara por encima de la isla para que no se viese el desorden de la cocina al estar sentados en el sofá o en la mesa del comedor”

ARQUITECTOS & INTERIORISTAS

Male Rizo Patrón

FOTOGRAFÍAS

Kris Moya Studio

Una casa mirador