27/09/2021

El diseño en 5′ con Octavi Mestre

Arquitecto de perfil poliédrico, fundador del despacho OM arquitectos, creador apasionado y heterogéneo, cuenta con más de ciento cincuenta obras edificadas en diversos países. Es asimismo un lector infatigable, escritor, editor de la revista digital t18, profesor universitario, viajero incansable y un torbellino apasionado e inspirado de palabras.

1- ¿Qué es el diseño para ti?

Cuando estudiaba, en la Barcelona de los 80, y querías conocer a alguien, se hacía la broma de preguntarle ¿estudias o diseñas?, en vez de ¿estudias o trabajas?… porque, en Barcelona, todo el mundo diseñaba. Tengo una amiga que dice que “Design is intelligence made visible” y yo pienso que sí, pero solo en el caso del diseño inteligente.

Es una razón de escala la que diferencia el diseño de la arquitectura: si el diseñador diseña objetos (ya se trate de diseño industrial, gráfico o de mobiliario), el arquitecto haría casas (eso decía Coderch que hacía, cuando me preguntó qué esperaba aprender en su estudio), mientras los urbanistas planearían ciudades. Son oficios diferentes por más que, con nuestra promiscuidad habitual, muchos hagamos incursiones en los varios campos. Miguel Angel (huelga decir el apellido) decía, cuando el fanfarrón de Benvenuto Cellini se le comparaba diciendo que él era el mejor, que, ciertamente, Cellini era el mejor orfebre, el mejor de las cosas pequeñas, mientras él era el mejor en lo grande, el verdadero escultor. Claro que Mies diría, siglos después, que, con frecuencia, “es más difícil diseñar una silla que un edificio”.

El buen diseñador resuelve los problemas de la gente en la materia que le compete haciéndonos la vida más fácil, más bella, pero está bien que no se note demasiado. Ninguno de los que nos encanta el foie-gras estamos interesados en conocer a la oca.

2- ¿Qué papel juega el diseño en tu vida?

Si sustituyo la palabra diseño por arquitectura (como se sugiere en otra pregunta), la arquitectura es una ventana para ver el mundo a través de ella, más que una profesión, es algo que imprime carácter (como el sacerdocio). Porque uno es arquitecto cuando trabaja, pero también cuando viaja, piensa, sueña o imagina.  La arquitectura es una ventana y es, también, una disciplina que cada día se hace más difícil ejercer, porque dedicamos más tiempo a la gestión y a la tramitación que al proceso de diseño, a la demostración del cumplimiento de las tantas y tantas normas como se inventan quienes creen que, así, mejoran la arquitectura y eso es grave. Si obtener una licencia cuesta, frecuentemente, el doble de tiempo que hacer un edificio es que, entre todos, hemos hecho las cosas mal. Y vamos a peor. Porque el exceso de normativa se combate con nuevas normativas y reglamentos que desarrollan cómo aplicar la normativa. Todo ello solo denota la falta de músculo de la sociedad del miedo en la que vivimos en esta vieja Europa, un miedo que paraliza, que suelo comparar con el de los sofistas y el siglo aquel en el que Grecia, que otrora había liderado el mundo, hizo aguas. Un capítulo de mi próximo libro va de ello.

3- El arte en el diseño, ¿interactúa, convive, existe?

Al menos como referencia y fuente de inspiración, sí. Y más en un mundo donde todo parece estar relacionado y las licencias son múltiples (parece que todo vale). Cambiados de escala, un objeto puede transformarse en edificio y un edificio en el logo de un pin de solapa. Aunque hay una relación más profunda, más sutil, menos evidente y es la que emparenta el espíritu de los creadores, más allá de la formalización de la propia obra, trascendiendo, incluso, la propia época: así nacen los clásicos.

Pero las disciplinas artísticas no son traducibles de forma literal. Cuando Beethoven compone una sonata quiere decir lo que dice la sonata. Nada más. Es música (¡nada menos!).

4- ¿Qué diseñador/arquitecto te ha influido más en tu trayectoria?

Me cuesta ser reductivo. Porque las influencias son múltiples y varían a lo largo de la vida. Cuando estudiaba, le Corbusier era Dios. Con los años entendí mejor la obra de Mies y aprendí a valorarla más de lo que lo hice durante la carrera…

Durante muchos años, fui profesor en la ETSAB de “Historia de la Arquitectura moderna” y, después, en ELISAVA, me inventé una asignatura a que impartí durante 9 años, “La arquitectura del otro: Islam y Oriente” en la que pretendí aproximarme a como veían el mundo y consecuentemente construían, los que tenían ojos rasgados o rezaban mirando a la Meca. Ser curioso y tener buena memoria me ha permitido descubrir obras de gente de lo más dispar que publicamos en la revista digital que codirijo (la www.t18magazine.com), una revista digital que tiene una media de 35.000 visitas por número y a la que dedico mucho tiempo, por el mero placer de compartir cultura.

Haber trabajado con Coderch y Enric Miralles me hace tenerlos de referencia de primera mano. Bastaría cualquiera de ellos para aprender todo lo que uno necesita para ser un buen arquitecto.

5- ¿En qué te inspiras cuando inicias un proyecto?

Sucede que hay cosas invariables (la orientación, el asoleo, el tamaño, la escala, la naturaleza del terreno, el entorno social y físico en el que uno va a trabajar y va a inserirse el edificio… Son esas las cosas que quedan. Por el contrario, hay otras que son contingentes (y la normativa está en estas segundas). Ni el programa es determinante, por más que para el cliente sea lo más importante, satisfacer sus necesidades, porque el cliente cambia continuamente sus necesidades (lo he comprobado en múltiples ocasiones), luego no debían de ser tan importantes. Además de que, como Campo Baeza escribe, hay proyectos estuche y proyectos caja (os dejo leer sus deliciosas reflexiones de su mano).

Uno se inspira de lecturas y viajes, de otras disciplinas artísticas con frecuencia a la hora de proyectar, buscando esa “idea-fuerza” que le permita tirar del hilo, como Ariadna y desentrañar el secreto.

Sucede además, a cierta edad (que es mi caso) que uno busca inspiración en la propia trayectoria, porque cada proyecto es un eslabón más de esa cadena que es la propia vida en la que todo puede ser considerado como un único proyecto.

6- ¿Cuál es la pieza de diseño que más te ha marcado? ¿Por qué?

Quizás la Lounge Chair de los Eames. Porque las cosas son lo que son y lo que representan. Y esa silla representa un momento especialmente feliz, el de la América de los años cincuenta en el que la vida, con la ayuda de los electrodomésticos, iba a ser un continuo Surfing USA. El tiempo se encargaría de desmentirlo… Pero ahí la tengo y es en ella donde, cada día, cada noche leo, al menos un par de horas o tres, para irme a dormir con los problemas de otros y olvidarme de los míos.